ECOS DE LA MONTAÑA

De Soba

Existe en Vizcaya un hermoso rincón, que aunque no visitado por los turistas con la asiduidad que otros puntos, merece ser conocido por sus lindos paisajes y por la riqueza del subsuelo, donde se descubren ricos yacimientos de hierro, calamina, blenda, etc,

Valioso este rincón por su agricultura abundante en montes circuidos de extensos rebollares, pródigo en pastos y enriquecido por risueñas perspectivas, es un venero de riqueza para sus habitantes y forma un buen punto de estudio para los aficionados á lo bello.

En esta región de Vizcaya, en la pintoresca villa de Lanestosa, se celebró el día 8 del actual un certámen literario para conmemorar el tercer centenario de la publicación del Quijote y honrar con tal motivo á su autor Miguel de Cervantes.

Dicho día tuvimos mucho que comentar y más que regocijarnos por el lucimiento del certámen.

Don Pelegrín Hilario Arámburu y doña Eleuteria Ruiz Lozano, maestros de las escuelas municipales, habían invitado previamente á las autoridades locales y personas ilustradas de la localidad, habiéndolo hecho también por medio de la tarjeta al señor párroco y al joven profesor de instrucción pública de Herada.

Todos correspondieron á tan galante invitación, y á la hora designada, el hermoso y ámplio salón-escuela se vió invadido por numerosísima concurrencia, recibida á los acordes de la banda de música.

Parecía esta reunión un precioso ramo de flores donde destacaban los más lindos capullos: juventud, belleza y elegancia.

La señora maestra, á la hora señalada, pasó con sus discípulas á la escuela de niños y los concurrentes contemplábamos con arrobamiento aquella muchedumbre juvenil. Al acto concurrieron todo el Ayuntamiento, individuos de la Junta local de primera enseñanza, el señor cura párroco y todos los señores, señoras y señoritas del pueblo. También asistieron don Celestino Barquin y don Moisés Ibánez, cura y maestro respectivamente, de Herada.

El laborioso é instruido profesor señor Arámburu, después de dar las gracias á todos por su asistencia, desarrolló el tema que se había propuesto, haciendo con sencillez y corrección una hermosa biografía de Cervantes. A continuación la ilustrada maestra, con fácil y elegante palabra, describió los hechos históricos más notables del autor del Quijote. Ambos profesores fueron justamente muy aplaudidos.

Acto seguido, niños y niñas, puestos en pie, entonaron con afinación y entusiasmo un himno a Cervantes, por el que merecieron mil plácemes. Terminado que hubieron, el dignísimo Alcalde tomó la palabra diciendo á los niños: "Para que tengais un recuerdo de este día, el Ayuntamiento que tengo el honor de presidir os obsequiará con una merienda en el campo. Esta se verificó el domingo, en medio del regocijo y aplauso del vecindario. Los niños y niñas, en correcta formación y con sus maestros al frente, marchaban al compás de la banda de música.

Esta entonaba un himno á España, coreado por todos los niños: los acompañaban el señor Alcalde, el señor Cura, la mayor parte de los concejales é infinidad de padres, que corrían presurosos á contemplar la alegría de sus hijos.

Llegados al sitio designado, el señor Alcalde, ayudado de otros señores y algunas simpáticas señoritas, (cuyos nombres no recuerdo), distribuyeron, con la amabilidad en ellas característica, un panecillo, un chorizo, un pastel y una copa de vino de Jerez á cada uno de los asistentes. Terminado el reparto, el simpático niño Felipe Martínez de la Paz subió á una roca, desde la cual, con voz clara y gracia inimitable, dió á todos los allí presentes las más expresivas gracias en nombre suyo y en el de todos sus condiscípulos por la atención que habían tenido de asistir á aquella fiesta.

Y aquí termino esta rápida reseña, dando las gracias más sinceras á los señores Profesores y Ayuntamiento, por las inmerecidas atenciones que me guardaron.

El Corresponsal

La Atalaya, diario de la mañana Año XIII Número 4846. Santander, 19 de Mayo de 1905.

1905HilarioPelegrín