LANESTOSA

Siendo una de las villas más antiguas del Señorío y enclavada en una de las rutas que comunicaban Castilla con el mar, Lanestosa debió contar desde fechas tempranas con servicio de farmacia, a pesar de lo reducido de su territorio y de su escaso volumen de población. Y de hecho sabemos que a principios del siglo XIX dos eran las boticas abiertas en la villa.

Pertenecía una de ellas a Don Juan Francisco Gallo, natural del valle de Soba. No sabemos, sin embargo, si éste tuvo alguna relación con el boticario Don Francísco Ortiz y Gallo que era quien atendía la única farmacia de Lanestosa a principios del siglo XX.

Había obtenido Don Francísco su Título de Licenciado en Madrid en 1881 y sabemos que para cuando se colegió en Bizkaia, ya había ejercido su profesión un año fuera de la provincia y otros 17 dentro de ella. Es probable, por tanto, que comenzara a trabajar en esta villa encartada desde aproximadamente 1882.

El Sr. Ortiz permanecería al frente de su establecimiento hasta que falleció el 24 de diciembre de 1934.

Poco después, en abril de 1935, un nuevo boticario se estableció en Lanestosa, Don Ricardo Abaunza Fernández. No podemos precisar, sin embargo, si lo hizo en la misma oficina que había pertenecido antes a Don Francisco o en otra nueva instalación. El Sr. Abaunza ejercería aquí como Titular hasta agosto de 1938. Pero con la guerra la botica debió de acabar cerrándose definitivamente ya que no volvemos a tener ningún dato sobre ella. Don Ricardo, por su parte, tendría después farmacia en Bilbao durante muchos años.

Los vecinos de Lanestosa se arreglaron entonces con un botiquín establecido en el propio Ayuntamiento dependiente del farmacéutico de Ramales y atendido por el alguacil.

Aranzazu Saratxaga Garai

Catálogo de farmacias tradicionales de Bizkaia

Bilbao 1998