Castro Urdiales, 4 de Mayo.- Cuando la imperiosa ley de las circunstancias es la causa de algún daño ó perjuicio, se sufre con resignación; pero cuando los males se sienten por imprevisión ó incapacidad de los empleados ó porque sus gefes ó autoridades se descuidan en vigilar el exacto cumplimiento de esto, sin separar con mano fuerte ó exigir la responsabilidad á los negligentes que por falta de decisión ó energía, aún suponiéndolos de muy sanas intenciones y buenos antecedentes (que no bastan), no son apropósito para el puesto que ocupan; no hay paciencia que alcance á resistirlos ni contenga el justo deseo de denunciarlos.

La correspondencia pública y de oficio de todo el reino con destino á Santoña, Laredo, Castro Urdiales y Bilbao, biene á la caja de Lanestosa, pueblo situado en el valle de Carranza, que es continuamente el cuartel general y guarida de Castor y su gávila, y del que ha sacado sus mejores compañías de foragidos, pueblo abierto, sin guarnición ni punto de apoyo que asegure esta correspondencia. Desde Lanestosa se divide y pasan las maletas de Bilbao y Santoña á Laredo, y la de Castro Urdiales la lleva un peatón pariente y paisano de los granaderos de Castor. Con estos antecedentes no se estrañarán que hayan caído en manos de este cabecilla dos correos consecutivos que corresponden á los que saliueron de Madrid los días 30 de Marzo y 2 de Abril, y que hayamos estado diez días como los niños del limbo. ¿No debiera el administrador de Lanestosa haber tomado las precauciones oportunas para impedir que estos correos cayesen en poder de nuestros más crueles enemigos? Si pudo haber sorpresa en el primero, como ya ha sucedido otras veces, aunque parece imposible porque jamás se ignora donde estan los facciosos, la cogida del segundo es indisculpable. Este empleado debió esplorar más, gastar uno para no perder diez, y abandonar tantos intereses públicos y del real servicio al ocaso ó la fortuna y á hombres oscuros y sin garantías que les importa poco que se pierda ó se salve.

Desde luego el mayor error está en dirigir á Lanestosa la correspondencia de dichos puntos interín duran las actuales circunstancias, pues cebado ya Castor, nos daremos por dichosos en recibir un correo al mes. Anteriormente y por iguales ocurrencias se mandaba desde Burgos á Santander, desde donde por mar ó por tierra llegaba salva á sus respectivos destinos. Así no había que atender más que á la seguridad y escolta de una linea, y aunque se retardaba algo todos sufriamos con gusto esta corta demora y mayor, si preciso fuese, porque llegase libre de la canalla.

A la renta de correos no le debe ser tampoco indiferente el que se repitan lances como este, en que habrá perdido más de 3 ó 4 números de correspondencia. (Car. part.).

El Eco del Comercio, 18 de Mayo de 1835.

El Eco del comercio. 18-5-1835-357

El Eco del comercio. 18-5-1835-358