Lanestosa 24 de Mayo. Señores redactores del Eco del Comercio.- Muy señores míos: D. Francisco Celestino Gutiérrez ha ocupado las columnas del apreciable periódico de vds. núm. 521 del miércoles 15 del corriente mes, á fin de disminuir, si pudiese, el buen concepto que tengo adquirido; y al efecto refiere ocurrencias de las que á mí no me toca ocuparme, ni estoy impuesto de sus pormenores, para decir en sustancia que el alcalde de esta Villa permite bailar con pandereta y no con tamboril. Semejante frivolidad merecería un solemne desprecio, si no la acompañasen otras suposiciones maliciosas que ofenden mi delicadeza; y por esto debo manifestar que es absolutamente falso el que á estos habitantes se les prohiba bailar al son que quieran, ni que se entreguen al solaz y honesto recero que les plazca.

El Eco del comercio. 29 5 1844 185Eco del Comercio, Madrid 29 de Mayo de 1844.Pero hay otras cosas que no pueden consentirse, porque ofenden la moral y buenas costunbres, y afectan tristemente á los honrados padres de familia. A reprimir tales abusos y otros menos opuestos á los intereses y bienestar de la población, conducen las disposiciones contenidas en el bando que Gutiérrez finge no entender, dándolas por otra parte una interpretación tan gratuita como ridícula. Pero obré en esto sin esceder mis atribuciones; llené un deber que reclamaba la necesidad; merecí gratitud de todos los hombres sensatos, y es la razón por qué me importan poco las diatribas é invectivas de los atolondrados y díscolos.

Por lo demás, solo á una estremada animosidad ó un lamentable estravío de la imaginación, puede atribuirse el que Gutiérrez presente de tal modo invertidos los hechos. Afortunadamente esas versiones sonadas ó fingídas no concuerdan con las actas de los concejos celebrados en esta Villa, en las que aparece cosa muy distinta; pues toda vez que los intereses del vecindario exigen la intervención de hombres de probidad e imparciales, y siempre que pueden manifestar su voluntad sin sujeción á estrañas influencias, mi nimbre se ve favorecido con el mayor número de sufragios de estos moradores. En cuanto á la circunstancia de responsabilidad sobre que no está muy esplícito mi buen primo, creo baste decir que el mismo ayuntamiento del año de 42 y los ocho ó nueve individuos que á él se asociaron, me inscribieron en la primera clase de contribuyentes para la dotación del culto y clero parroquial: ahora, si para contribuir se me tiene en un concepto, y para lo demás en otro, eso es otra cosa.

De la exactitud de mi relato, entiendo que nada aduce en contrario, las cacareadas elecciones de municipalidad para los años de 42 y 43; pues además de que por mi posición independiente, por mi genio y delicada constitución, no busco cargos que en mi no producen otra cosa que incomodidades, cuando se verificó la primera, me hallaba yo ausente con toda mi familia; y en la segunda ocurrió lo que todos saben, y me detendría en relacionar para baldon de los que se apellidan contitucionales, si para ello no hubiese de herir la susceptibilidad de los sugetos que sería preciso designar, lo cual no está en armonía con los principios que profeso. Por la misma considerción me abstendría de significar por sus clases ú oficios á otros individuos; pero pues que Gutiérrez hace irónica mención del ayuntamiento que cesó en 31 de marzo último, citando a sus regidores por sastre al uno y por herrero al otro, será oportuno decir que en nada. al parecer, aventajan á estos, el simple jornalero y el albañil, regidores también de la municipalidad precedente, que tanto se encomia.

Nada de cuanto en este momento me ocupa, siento tanto, como el que D. Francisco Celestino Gutiérrez fomente de ese modo la discordia, y escite los rencores entres estos vecinos, que pacíficos y en cordial amistad no ha mucho tiempo, sufren hoy las tristes consecuencias de la fatal divergencia, á que se los condujera por fines que no pueden cohonestarse. En distinta manera puede aquel acreditar su talento y larga esperiencia; yo seré el primero que entonces le mostraré gratitud, y quedará desvanecida la idea que en él se presumen y creen ver revelada en sus plegarias de que gobiernen los que á él le placen.

Espero de la bondad é imparcialidad de vds. señores redactores, se sirvan insertar integramente la esposición que dejo hecha, en su distinguido periódico, como medio de rebatir lo que en el mismo se ha estampado á merced de D. Francisco Celestino Gutiérrez, opuesto á mi delicadeza y buen concepto; á cuya fineza vivirá reconocido su más atento servidor Q. S. M. B. - José María Sainz

Lanestosa 24 de Mayo de 1844.

                                 Eco del Comercio, Madrid 29 de Mayo de 1844.

 

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