1857. Gaceta de los Caminos de Hierro. Los criaderos de la Nestosa, tienen una importancia innegable, y un porvenir que, puede calificarse de seguro y muy alhagüeño...

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VIZCAYA.- Valle de Carranza. En uno de nuestros números anteriores, dimos una breve reseña de los antecedentes y estado actual de algunas de las minas de este distrito, y más detenidamente de la Nestosana, acerca de la cual poseíamos mayores datos que de otra alguna. Prometimos volver á ocuparnos de ellas y las hacemos hoy, merced algunas otras noticias seguras, como suelen ser siempre las de que nos valemos. Circunstancia que dá no poco valor á nuestras opiniones, como la experiencia lo viene acreditando.

Los criaderos de la Nestosa, tienen una importancia innegable, y un porvenir que, casi sin peligro de engañarse, puede calificarse de seguro y muy alhagüeño, fundándose en la lógica de la naturaleza, á la que no pocas suele por desgracia faltar. Acreditable la gran semejanza que tienen con los de Bélgica y la Prusia Reniana, si bien existen entre ellos diferencias notables, además de hallarse muy lejos de ser los depósitos descubiertos en Vizcaya, tan importantes como aquellos.

Criadero de considerable potencia, pero de muy rápida variación, como propendiendo á formar un rosario; con grandes irregularidades en el yacente y pendiente; ramificaciones y bifurcaciones en la caliza encajante, aunque de poca longitud; masas de minerales de zinc y plomo envueltas en arcillas ferruginosas y tal cual vez en arenas terrosas; presencia de dolomias ferríferas amarillentas y compactas; extraordinario desarrollo superficial en las calaminas, disminuyendo mucho en la profundidad, tales son los caractéres más análogos entre los criaderos de la Nestosa y los belgas, que naciendo en Hug, continuando por Lieja y el valle de Mosa, cruzan el Rhin, y aparecen en Elberd y Briton (Prusia).

Véase si con tales circunstancias no son dignos de atención para los mineros que desde tanto tiempo la han fijado en la Nestosa. Estas, y otras muchas circunstancias, repetidamente confirmadas por la opinión de inteligentes facultativos tanto nacionales como estrangeros y de prácticos acreditados, deben persuadir a las empresas interesadas, á proyectar de consuno una marcha acorde y combinada, á fin de sacar todo el partido posible de sus minas, abandonando la empírica y peligrosa senda que hasta el presente han seguido, proveyéndose del personal necesario, no solo para estudiar y aconsejar, sino que también para llevar á cabo las labores más convenientes.

Mas para ello es necesario reunir un capital considerable, y no contar por ahora con esas ventas forzadas, é inconvenientes por muchos conceptos que se han llevado á cualquiera que haya sido la situación del mercado de Amberes, adonde se han conducido, con frecuente perjuicio de los intereses del vendedor. Así se vé tanto trabajo inútil por un lado, tanta falta de otros imprendibles, y por todas partes desacierto y mezquindad.

 

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Unicamente, contrayéndonos á La Carranzana, se advierte en el pozo Triunfo la acertada dirección de una inteligencia especial, pero sujeta siempre, al menos así parece, á la invencible fuerza de las circunstancias, esto es, á la falta de recursos suficientes.

Los nuevos datos que poseemos unidos á la opinión de personas que conocen muy á fondo las necesidades de esta comarca, nos obligan á ceer y asegurar que ha de ser muy difícil y remoto el elevar estas minas al estado conveniente, sin crecidos desembolsos, sin la unánime cooperación de todas las empresas para estudiar y desenvolver el aún incierto, aunque muy probable, como ya hemos indicado, problema de su porvenir.

Difícil nos será á nosotros inclinar el ánimo de los industriales interesados en el distrito que nos ocupa, á adoptar una resolución digna de su propia conveniencia. Tal vez algunos de ellos, opinando como nosotros, se verán contrariados por la indolencia ó falta de fé en sus consocios; pero los que de otro modo piensen, no acreditarán así ni hallarse dotados del criterio industrial que deben poseer cuantos se dedican á esta clase de especulación, ni la abnegación suficiente si no abandonan su puesto dejando espédito el camino para que los demás lo sigan con la fé y perseverancia que sus intereses le aconsejan.

Si nuestras doctrinas, ya tan generalmente admitidas, sobre la necesidad de mayor número de acciones en las sociedades mineras, son comunmente indispensables para la buena marcha de estas, en las sociesdades que motivan este artículo son infinitamente más necesarias y urgentes, si quieren dar impulso á sus proyectos. Divididos, por ejemplo, cada una de las acciones actuales en cuatro, y girando un dividendo módico, pero bastante á reunir los fondos que puedan exigir todas las obras en regular escala que un ingeniero aconsejase, muy pronto el papel de estas empresas adquiriría un valor mas

en relación con su importancia, y casi insensiblemente se repartiría entre un número de accionistas á quienes fuesen menos gravosos los pocos dividendos sucesivos, además de poder con la venta de alguna de estas nuevas acciones indemnizarse los socios primitivos de parte de sus sacrificios, y saltar sus hoy comprometidos intereses.

De este modo en poco tiempo y casi insensiblemente se allegarían recursos hasta para abrir un ferro-carril movido por caballerías que economizase mucho el coste de los arrastres hasta Limpias.

Además, no sería difícil trasladar el portazgo de la Nestosa al punto que cerca de Ramales ocupó antes de la guerra civil, y en ello ganarían también las minas. Esta traslación, que tal vez desean los mismos empresarios del portazgo, pudiera conseguirse muy fácilmente, adunándose las instancias de los dueños de él, los esfuerzos de los primeros y las instigaciones de la prensa minera, siempre solicita por amparar los intereses de la industria. Reflesionen bien los interesados á quienes nos dirigimos. Estudien bien el negocio en que vienen empleando desde hace tiempo sus ahorros, no desatiendan los consejos que les damos, que distarán sin duda muy poco de los que le darán cuantos ingenieros estudien sus minas, y vean si no es preferible un último esfuerzo que los coloque en estado de aprovechar, aunque no sea más que la riqueza que tienen ya descubierta, á dejar pasar meses y meses desaprovechando el tiempo, malgastando sus esperanzas, y esponiéndose á perder hasta el último maravedí del dinero ya empleado.

Nos consta que entre los accionistas, tanto de La Agustina como de La Carranzana, etc., hay personas capaces, inteligentes y activas, cuya voz tendría una gran fuerza persuasiva si se dedicasen, aunque no fuera más que por egoísmo, á inclinar el ánimo de sus consocios hacia el plan que aconsejamos, por ser el más conforme con las conveniencias del distrito y la minería en general, y de cada uno de los accionistas en particular; ya que por lo común tan desanimados se muestran después de tanto tiempo de espera y tanto desembolso, y algunos ya tanto desmayan. Si estas personas toman la iniciativa con una fuerza mediana de voluntad, aún puede muy en breve, antes de cinco meses recobrar el distrito que nos ocupa el crédito que disfrutó y el renombre que merece.

La junta directiva de la Carranzana se halla obligada, por acuerdo de la general celebrada hace poco, á arbitrar un medio que pueda sustituir á la percepción de dividendos, contra los cuales se pronuncian los accionistas, como si fuera posible hacer trabajos sin capital, o como si este fuera fácil de conseguir con sólo intentarlo. Tal vez hallen recursos en algún empréstito, que no aconsejaremos nunca á ninguna empresa; tal vez encuentren comprador para sus minas; pero esto es eventual y dilatorio, al paso que la necesidad de trabajar y la conveniencia de aprovechar el tiempo son muy apremiantes.

La Nestosana se encuentra en peor situación porque sus accionistas están más desanimados. En resumen: preveemos que no hay más seguro medio de salvar el distrito que el de una fusión franca incondicional.

Seis sociedades que, según nuestros informes, se hallan próximos unas á otras, y en condiciones casi idénticas reúnen sus acciones; nombran otra junta y emprenden una campaña de refresco, entrando en una era nueva de desembolsos y sacrificios, sin que por eso se consideren perdidos los anteriores.

Tales son nuestras creencias respecto á las minas de esta localidad. Tal vez no las conozcamos bien a fondo, y por esa razón defenderemos un error; mas no creemos que nadie pueda probarlo así, ni hallar otro mejor medio ni mas acsequible de salvación.

Si no temiéramos que nuestros consejos fueran estériles; si abrigarámos la esperanza de que serían acertados, aún nos estenderíamos á detallar una combinación, á favor de la cual podrían conciliarse todos los estremos y salvar cuantas contrariedades hoy se oponen á la fácil consecución de nuestros deseos, que son los de muchos interesados en las minas que nos ocupan; pero temiendo que malgastemos las columnas de nuestro periódico en pormenores sin éxito, renunciamos, aunque con pena, á este propósito, sin perjuicio de hallarnos como siempre prontos á transmitir nuestro plan, toda vez que los interesados se hallen prontos á salvar á todo trance unos negocios que, podrán no tener porvenir cierto alguno, mas no por eso merecen ser menospreciados del modo que algunos mineros lo hacen, quizá porque el valor del papel no les permite aprovechar las ocasiones de comprar y vender siempre con ganancia, como en aquellos tiempos de triste memoria para los intereses legítimos de la minería.

 

GACETA DE LOS CAMINOS DE HIERRO (Madrid), 22 de Febrero de 1857.

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